Halong Bay - Hanoi - Madrid
Y esto es lo que me cuentan, más o menos:
Amanecer flotando sobre la bahía de Halong es una experiencia fantástica, aún después de dos días entre islotes, pilares de piedra e impresionantes cuevas, sigue pareciendo un paisaje mágico. Conviene guardar a buen recaudo el silencio de las rocas, antes de sumergirse de lleno en el latido de la ciudad. Toca abandonarlo para volver a Hanói, sentir el rugido del bullicio, del caos que no es caos, y despedirse físicamente de este cautivador país, que seguirá, casi seguro, flotando en la memoria durante mucho tiempo.
Aquí queda su magia, esperando a quienes se atrevan a descubrirla.
Y queda un largo viaje hasta Madrid.



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