HO CHÍ MINH. ¡Al lío!
Y esto es lo que me cuentan, más o menos: Tras el descanso, la ciudad tiene otra cara, comienza el recorrido por los lugares más emblemáticos: el impactante museo de la guerra, la monumental oficina de correos, la elegante Ópera de Saigón y el deslumbrante Ayuntamiento, edificios coloniales, huellas de la historia, del mestizaje y del tiempo. Ciudad de contrastes, entre rascacielos y calles bulliciosas, se percibe el caos ordenado de miles y miles de motos rugiendo al mismo son. Y muy cerca del ayuntamiento, el antiguo Mercado Ben Thanh, bullicioso, con apretados pasillos donde se vende de todo. Y qué decir de la noche. El epicentro de la vida nocturna de la ciudad es la extravagante Calle Bui Vien, que a nadie deja indiferente, marea de luces, colores, ruidos estridentes, motos, más motos y numerosísimas personas circulando sin cesar.



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